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sábado, 4 de junio de 2011

Existencia


Persigo respuestas acorralado ante la necesidad,

mil preguntas cortan las hojas de la mente.

Me abro paso entre las injusticias

y quedo a la deriva mendigando manos.

Con mis heridas a flor de piel, te indago.

Tratando de pensar,

pensando en tratar de encontrar,

encontrando preguntas sin respuestas,

respondiendo con mil dudas,

dudando de todo lo que veo,

viendo todo lo que no existe,

existiendo sin saber… si estás, si soy.

Tu mirada siempre presente me quemó

y sentí cómo la duda barría

hasta ahogarme en el fondo de mi incongruencia.

Tugurio del ayer,

lecho mortal de hoy,

enigma de mi mañana.

Fe… preocupante fotaleza de cristal, criando mis miedos y pariendo decepciones.

jueves, 7 de enero de 2010

Pantaloncitos, polleritas, fútbol y muñecas


Dice la leyenda que Hefesto (Dios feo y cojo) estaba casado con la bella Afrodita. Esta Diosa engañaba a Hefesto con el Dios de la guerra, Ares.


El desafortunado Hefesto, al enterarse de la falta de rectitud de su mujer, decide tenderle una trampa. Es así, que quedan apresados al lecho inmoral los dos amantes en plena desnudez y Hefesto reune a los demás dioses para que contemplen semejante abuso de albedrío.


Entre los boquiabiertos espectadores se encontraba Hermes, que, al no poder evitar sentirse atraído por la Diosa ahí rendida, hizo saberles a los demás, que él era capaz de soportar semejante vergüenza con tal de una noche con ella.


Babas más, babas menos, Afrodita decide premiar el arrojo de Hermes y le concede su deseo. Fruto de esa noche, nace Hermafrodito, combinando los nombres de estos amantes.


En plena etapa adolescente, Hermafrodito se encontraba dando un paseo cuando en un lago se le aparece la ninfa Sálmacis y quiere apropiarse de él, lo arrastra a las profundidades y se funden en un solo cuerpo. Mitad mujer, mitad varón.


No hay demasiada información sobre el hermafroditismo, en Internet son pocas las páginas que le dan un tratamiento serio y tampoco se encuentran estadísticas que aborden sobre el tema. Esto último puede deberse en parte a que las personas que padecen esta afección no lo dicen, se ocultan debido a que serían discriminadas u observadas permanentemente como animales de zoológico.


Ser hermafrodita no es solamente tener genitales masculinos y femeninos, implica un no desarrollo normal a nivel hormonal, cambios en la voz, la toma de medicamentos para que crezca o no el vello, indefinición sexual, no participar de ciertas actividades comunes al resto de las personas, trastornos psicológicos, etc.


Los seres humanos somos complejos necesariamente, en el caso de las personas con esta patología parece que la naturaleza se hubiera ensañado con ellas. Una persona de cada un millón es hermafrodita. Que los demás novecientos noventa y nueve mil, novecientos noventa y nueve, no la hagan a un lado.

domingo, 11 de octubre de 2009

Veo veo


¿Hasta donde puede arrastrarnos la fama? ¿Qué poderío se esconde detrás del ansia, de la necesidad de mostrar que somos alguien? Empezar a ser famoso no parecería ser lo difícil, sino el dejar de serlo.


Exhibición de fotos sensuales en red; páginas que hablan de cómo somos; cámaras mostrando todo; el minuto a minuto del Chat; los reality shows… ¿Qué parte de todo esta exposición es propio de nosotros y que parte es heredada de lo que vivimos como sociedad? Los psicólogos explican, haciendo referencia a los adolescentes, que necesitan hacerse ver, mostrarse, porque en los días que corren el cuerpo se desarrolla antes que la mente, entonces se limita la capacidad de refrenar los impulsos de mirar y ser mirados solo como objetos.


¿La familia puede educar en esta vertiente de imágenes cuando observamos que las madres prácticamente compiten con sus hijas en indumentaria, presencia y juventud? ¿Puede simplemente la voluntad de los padres contra una tecnología que los supera?


La sociedad también funciona como fomento de liberación del yo. Sabido es que los famosos que pasan demasiado tiempo sin ser noticia, contratan a fotógrafos para que los siga durante un día y así documentar las imágenes que invadirán las tapas de revistas, simulando espontaneidad y foto periodismo. O podríamos también mencionar a la infinidad de personas que son populares sin ser actores, ni músicos, ni humoristas, ni nada. Están ahí, en la pantalla, nadie sabe porqué, pero están insoportablemente. El mundo reclama fama, nosotros ser vistos. Ecuación perfecta para mostrar lo que somos, para intentar “ser alguien”. Si el hecho no sale en los medios, no es noticia. Ver para creer, aparecer para existir.


Llegamos a la insólita situación de ver diarios íntimos en formato blogs, ¿de qué intimidad hablamos?


Entablar algún tipo de relación personal con alguien se presenta cada vez más dificultoso. Podemos argumentar falta de tiempo; vidas vertiginosas; sumisión tecnológica; consumismo exacerbado; satisfacción inmediata sin reflexión y momentánea; etc. Así vivimos, por momentos, en una especie de soledad compartida con el mundo, pero soledad al fin. Comunicados pero incomprendidos. Relacionándonos pero sin conocernos. Uno al lado del otro, pero cada uno en su burbuja.


En la actualidad el personaje de Platón no querría salir de la caverna, no correría semejante riesgo, si total lo tiene todo, lo ve todo ahí sentado, en su refugio con Wi-Fi.

sábado, 3 de octubre de 2009

Anestesia Ocasional


Siempre daba vueltas por mi cabeza la teoría de que, un hospital, clínica o lugar semejante me tentaba a escribir y encontraba en ellos un ámbito más que propicio. Ahora lo he comprobado.


La primera vez que lo percibí fue cuando me quedaba por las noches en un sanatorio cuidando a un amigo accidentado. En esa ocasión dí origen a un guión para la facultad que después tomó forma de cortometraje. Posterior a ese arrebato linguístico en un género como el ficcional, poco abordado por mi; se me presentaron algunas oportunidades más en estos ámbitos tan deprimentes como solitarios, y; en cada uno de esos encuentros con el reino de la salud, acudía a mi, el deseo de explayarme por escrito.


En estos últimos días he pasado algunas horas en uno de estos asilos de sanidad y me invadieron las ganas de apuntar un texto. No tenía que ser un escrito en particular, me sentía capaz de escribir desde una glosa hasta una novela. Tenía la sensación demasiado real de querer vomitar todo en una redacción.


Este fuerte lazo Hospital-Escritura puede deberse a que cuando estamos en un lugar así las horas son más largas, no hay demasiadas actividades para hacer, más que leer y quizás ver tele; o deambular por los pasillos; salir a la vereda; volver a entrar; sentarnos; pararnos; acomodarnos; dialogar con desconocidos y así cíclicamente mientras las agujas del tiempo giran con la misma rapidez que yo poseo para diferenciar a un puerro de una cebolla de verdeo.


Será que tanto tedio me inspira, que refugiarme un poco de la vertiginosa cotidianeidad me deja presto para lanzar en papel lo que no puedo desterrar en sudor y ocupaciones. Es, en cierta parte, una forma de hiperactivismo.


Durante el día, TN bombardeaba noticias de tal optimismo que hacían que la señora que agonizaba en la habitación contigua pareciera recién salida de una sesión de cosquillas. Por la noche parece escucharse hasta el limpio goteo del suero, hipnótico sonido que me hacedormirysoñarconfusoyconlagargantaylosojosresecosdetantoestrujarpensamientos.


Un nuevo día, la persiana se levanta, el cuerpo se estira, el mundo resucita, las enfermeras que pasan, como las ideas, como las horas, como la vida, como los fantasmas, como el pavor, como el agrio silencio, como la miserable condición humana, como vos y yo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Argenmía


En cuestión de orden, organización e ideas innovadoras, países como Estados Unidos, China y los europeos parecen llevarnos años luz de ventaja a los argentinos.

En Massachusetts, una localidad de Estados Unidos, 18 estudiantes mujeres de un mismo curso se pusieron de acuerdo para quedar embarazadas al mismo tiempo. El hecho ocurrió el año pasado y las alumnas en cuestión tenían 16 años. Muchas de las personas que estaban de acuerdo con el proceder de las adolescentes opinaron que esto era un canto a la esperanza; una promoción de la vida; que favorecía el crecimiento del índice de natalidad.

Realmente defendían el hecho con una gran seguridad y argumentos armados convincentemente, lo que me hacía pensar que hasta las ideas más descabelladas, más tomadas de los pelos pueden sonar válidas si se las defiende con persuasión y solidez.

¿Son los países del primer mundo más organizados, calculadores y metódicos? No estoy tan convencido de esto, sino más bien creo que a veces es cuestión de cómo presentar las cosas, de su fachada, que; si bien no es lo más importante, influye mucho.

La forma en que disfrazan la realidad otros países; como adornan lo que pasa en su cotidiano; tapando lo nocivo, hacen parecerlos más prácticos y en constante progreso. Sin defender esa actitud, me parece incorrecto que en nuestro país se haga a la inversa ensuciando más el panorama. El control impositivo de hace algunos días a Clarín, no sólo fue exagerado sino inoportuno, aún si el gobierno tuviera sus razones para llevar a cabo semejante movimiento, con un mínimo de sentido común habrían optado por no hacerlo en este momento tan delicado de planteos y cuestionamientos. Los trabajadores de AFIP ingresando a Clarín daban una imagen represora y para nada atinada. Las contradicciones, la falta de tacto, las razones incomprensibles son moneda corriente y no me estoy refiriendo sólo a la faz política. Todo es incongruente y sin embargo la costumbre a la confusión nos hace parecer que todo lo está tapado en tierra es oro.

En las últimas elecciones había avisos clasificados en los diarios buscando fiscales de mesa; dos personas que trabajan juntas como Maradona y Bilardo están peleados dificultando la comunicación y el progreso de la selección; discutimos algo tan irrelevante como que Messi es número uno, dos o tres del mundo, seguimos debatiendo si la ley de radiodifusión busca ser oportunista o progresista; el “maestro amor” hizo un derroche de su apodo y va preso por presunta violación; cuando se habla de discusiones políticas se dice que un bando “ganó un round”, se utiliza la palabra “batalla” como bandera; impúdica sigue siendo parte de la televisión, no por sus desnudos sino por su exagerado reciclado.

Pese a todos los males elijo a mi país, cada lugar tendrá sus vicisitudes y en ningún lado del mundo es todo tan fácil. Elijo Argentina, aunque cada vez nos cueste más juntar 5 y 5 para un picado.

viernes, 15 de mayo de 2009

¿Cómo llegaste hasta acá?


Me causa muchísima gracia las frases que usan para llegar a mi blog a través de buscadores como Google. Son expresiones que utiliza la gente buscando sobre algún tema, y el buscador, en base a esas palabras claves proporciona un listado de páginas que pueden ser de ayuda.


Cuando me fijo sobre las estadísticas de mi página realmente me sorprendo al notar que hay gente que llega al “El Ojo de al Lado” buscando algo que nunca encontrarán en este sitio, que nada tiene que ver con lo que sale acá publicado. Seguramente, así como llegan se van. Esto también deja entrever que los motores de búsqueda no están funcionando debidamente.


El segundo punto, no menos sorprendente pero si más cómico es descubrir las cosas que buscan las personas en internet, cosas insólitas, barbaridades y las más absurdas extravagancias.


Habiedo convivido ya bastantes años con internet podríamos decir que Google es una especie de Dios, si lo que buscamos no está en este buscador, no existe. Lo mismo pasa cuando la búsqueda es una pregunta, al estilo de “¿cómo me curo una verruga?”, o “¿Qué significado tiene soñar con el periódico de mañana?. Cualquier interrogación que formulemos seguramente aparecerá en Yahoo Respuestas, lo que significa que a alguien ya se le ocurrió ese cuestionamiento y salió en busca de ayuda. Así, cualquier duda la respondería el Dios Google.


Es increíble que busquemos cualquier cosa en internet, o estamos muy al vicio o nos resulta divertido.


A continuación algunos ejemplos de cómo llegan a esta página algunas personas. Las copié tal cual, respetando la ortografía de la persona que utilizó el buscador. Fíjense que son cosas muy irrisorias, algunas imposibles de imaginar hasta para el más creativo mentalmente. Si hacen clic en ellas comprobarán que no les miento y que Google propone esta página cuando se escriben esas frases. ¿Cómo hay gente a la que se le ocurre poner estas oraciones en internet?

- vomitadas graciosas


- de que lado se debe poner un nombre a un lado de la mujer


- el lado del ojo


- fotolog y chismes de la quiaca Jujuy


- incidencia del factor climatico en los jugadores de futbol


- cuntas semanas puede caminar un elefante para conseguir comida??


- soñar la mujer que nunca existirá


- infusion de miedo


- en cuantas semanas nace un elefante


- pitufos diabolicos niños muertos


- cualidades son de la ballena


- bomitadas graciosas


- allado cuerpo de una sirena


- enfermedad que consiste en observar a las personas y violarlas


- el hombre no se hace viejo cuando juega,se hace viejo cuando deja de jugar- quien la dijo?


- factores que acaban con la vida acuatica


- imagenes diabolicas azules


- molde gorro pitufo


- nacha guevara hizo un pacto con el demonio?


miércoles, 29 de abril de 2009

El peso del Diego


Me puse a pensar en lo obsecuentes que son la mayoría de los periodistas deportivos. Se contradicen, y cambian de opinión si tienen en frente a un protagonista que antes habían bastardeado.

Casi lo único que miro en la tele son partidos de fútbol o programas relacionados con este deporte. Aún así, me aburren de sobre manera las notas a técnicos, jugadores, presidentes, etc. Ya se sabe lo que van a contestar, salvo raras excepciones de algunos personajes o de algún programa como “Sin Cassette”, que le hace honor a su nombre.

El olor a pata que despiden las bocas de los periodistas amoldes a cada situación se acrecienta cuando el protagonista en cuestión es Maradona.

Comencé con toda esta introducción porque quiero dejar en claro que no venero ni enaltezco a Maradona por haber sido el mejor jugador de la historia mundial. No soy un gran fanático de él, ni soy de los que lo consideran un Dios, me parece inigualable lo que hizo jugando a la pelota y grandioso, lo que no significa que lo defienda a ultranza.

Maradona nos cae al dedillo si buscamos motivos para sepultarlo, y si nos sobran ganas de corporizar a un Dios. Genera esas ambivalencias, esa cara o cruz, ese amor-odio, pero no solo entre los amantes del fútbol, funda esa ambigüedad a un nivel más general, programas de chimentos, canciones, política, cultura, etc. Su ejemplo parece servir de debate para diversas disciplinas u áreas. Que si está gordo, que si hace dieta, que si consume gaseosa, que se junta con Fulano o Mengano, que cambió de pareja...

Siento que así como se lo iza a lo más alto del universo, se lo golpea con más brusquedad que a otras personas, quizás, es por ese roce que alegan que tiene con lo divino o sobrenatural que nunca es medido con la misma vara que los demás. Así como una gran cantidad de personas parece condescenderlo en todo, muchos otros no le perdonan cosas que a otros individuos le perdonarían. ¿No es a su vez causa y consecuencia de esto, el gran ego de Diego? No deberíamos criticarlo por animarse a hacer lo que sea (conducir un programa de televisión, ser técnico, boxear, etc) y por su enorme auto estima. ¿Acaso esa confianza en si mismo no es alimentado por todos los que lo alabamos? Es el famoso más mimado de la Argentina. No debe resultar fácil que su costado narcisista se mantenga acurrucado en un rincón en medio de tantos elogios.

¿Cómo actuaríamos nosotros siendo Maradona? Imaginémonos que no disfrutaríamos de vida privada, no tendríamos intimidad, no podríamos salir a la calle. No es simple ser Maradona, no es simple llevar durante años el peso de las “responsabilidades sociales”. Encomillo esas palabras porque de verdad; más allá de que el fútbol sea solo un deporte, no podemos negar de que es un punto de fuga de la realidad. Me preguntan muchas veces:
-“¿Porqué te pones mal?, acaso el fútbol te da de comer?”.

-“No, no me da de comer pero me hace feliz”- contesto yo.
Son pocas las cosas que nos despiertan sensaciones como el fútbol
, con sus alegrías y tristezas. Entonces no subestimemos al hincha que hace del fútbol o de cualquier otro deporte su pasión, no rebajemos al que se desvive por ver los partidos de su club, es parte de nuestra cultura. Maradona cada vez que pisó una cancha lo ha hecho con el peso y la exigencia que ningún otro jugador tiene, el peso de ganar los partidos por su cuenta en un deporte colectivo; por ser considerado Dios debía ser SIEMPRE el mejor; debía jugar en las condiciones físicas que sea; saldar deudas políticas que otros contrajeron; semejante carga nunca descansaría sobre nuestro cuerpo sin dejar contusiones.


Objetarán ustedes que otras glorias como Francescoli manejan mejor su imagen haciendo más esporádicas su aparición en los medios. Seguro que si, seguro que se puede, seguro que Maradona es débil ante la oferta de los medios. Basta recordar cuando estaba internado y Tinelli lo sacó de la clínica para llevarlo a su programa y competirle con más fuerza a “Gran Hermano”. Pero esto también es así porque Maradona tiene el carisma que no posee Francescoli o algun otro gran jugador. Maradona sostiene el ritmo de un programa que con algún otro decaería.

El privilegiado cuerpo de Maradona soporta el peso de las responsabilidades; de los moralistas livianos; las marcas de su origen; las cicatrices del tiempo; los moretones de las caídas; la cruz eterna del error HUMANO; y la ley de los más despiadados; pero sobre todo, soporta la sobrecarga de tener que obrar como un Dios ante mortales que se acostumbraron a que él les proporcione la felicidad que no se manifestó bajo ninguna otra forma o persona o deidad.

viernes, 17 de abril de 2009

Mirando me quedé


La fotografía es un instante capturado de la vida, es el congelamiento del tiempo, es el momento mágico en que se fragmentó una situación para encaminarla a la posteridad.

Las fotos espontáneas tienen esa frescura que la foto posada jamás asemejará. Si la sonrisa es natural es más cálida a los ojos que una sonrisa mirando a cámara esperando a que se dispare el flash.

Cuando nació la fotografía los aborígenes decían que si te tomaban una foto te estaban robando el alma. No es casual que se usen los verbos “tomar”, “robar”, “capturar”, cuando se hace referencia al acto de “sacar” una foto. Generalmente se le pide permiso a una persona para fotografiarla pero a veces las circunstancias exigen que la foto se haga sin que el sujeto en cuestión se entere.

Acá les dejo una de esas fotos espontáneas y una consigna: adivinar que está observando la mujer de la imagen. Les anexo algunos ejemplos, ustedes

propongan otros (el verdadero no está escrito acá).

¡HAY PREMIO!. Si la que acierta es mujer, obtendrá una cena conmigo, si es un hombre, una cena con la mujer de la foto que está esperando ansiosa la resolución del enigma. La señora está mirando…

- A un galán que la piropea.

- El fantástico universo de Facebook.

- Una riña de gallos.

- Una riña entre Rial y Canosa.

- Como le hackean su cuenta de Facebook.

- A Gallardo arañando de atrás a Abbondanzieri después de que Boca gane el domingo.

- A Javier López desnudo.

- Que el tipo que conoció en Facebook no es lo que aparentaba.

- Que Maradona convocó al “Rolfi” Montenegro.

- Que Maradona convocó al “Rolfi” Montenegro. (Por si creían haber leído mal).

- Que el test de Facebook “¿Qué tema musical eres?” le dio como resultado “Mi chica de humo” de Teto Medina.

- Que el agua que tiene dengue está más sana que la que tiene arsénico.

- Que, acostumbrada a que sus amistades en Facebook ponen lo que están haciendo, la realidad “minuto a minuto”, ella no quiso ser menos y puso: “Me voy de vacaciones a La Quiaca por 20 días”, volvió y encontró su casa vaciada por hábiles ladrones.

- Que Guillermo Francella vuelve a actuar en televisión, hará otra vez de baboso que le gustan las pendejas, con la diferencia de que en esta oportunidad se dejó la barba.

lunes, 23 de febrero de 2009

Infusión Gitana


Estaba esperando que los recién casados salgan del civil para sacar las clásicas fotos de la lluvia de arroz, cuando un hombre me toca la espalda y me pregunta si no podía en un par de horas hacerle unas fotos a unos camiones suyos. Le dije que si y quedamos de encontrarnos en la dirección que me pasó.

Me sorprendí al llegar y ver que era un descampado en donde no solo estaban los camiones sino también una comunidad de gitanos con sus carpas, sus fuegos, sus ollas gigantes, sus largos vestidos y sus costumbres atípicas para nosotros.
El señor que me había contactado me indica que debo fotografiar a distintas partes de los vehículos para el seguro, para corroborar su estado. Entonces deduje que estaba por venderlos. Sabido es que los gitanos tienen una enorme facilidad para vender sus bienes a un precio mucho mayor de lo que los compraron.

Concluía mi trabajo cuando aparece una señora que por su manera de conducirse con los demás y por su edad deduje que era una de las jefas. Esta mujer me dice si podía llevarles esas fotos el día domingo y aprovechar que ese día era el cumpleaños de un nenito de la tribu para tomar fotos de ese acontecimiento. Me habían citado el domingo a las 17.30 y a esa hora estaba ahí con las copias de las fotos de los camiones. Después de pagarme por aquellas imágenes, me ofrecieron sentarme y esperar a que llegaran todos los familiares para poder tomar las fotos del cumpleañero.

Los seres humanos solemos temerles a lo desconocido, a lo raro, a lo que difiere de lo que acostumbramos a ver cada día. Pese a las preocupaciones de “la jefa” por hacerme sentir cómodo, mi nerviosismo crecía al mismo paso que la curiosidad por saber como era un cumpleaños gitano. Ya sentado en la gigante carpa, al no tener nada que hacer, comencé a observar lo que me rodeaba. Esta familia estaba compuesta por 8 integrantes y, según me contaban, dormían todos en la misma cama. Esta no era una cama tradicional de una o dos plazas, era enorme, tampoco sé si tenía colchones u otra cosa para que apoyaran sus cuerpos.

Los minutos pasaban y estábamos en invierno, se venía la noche pronto.

Una de las cosas que más me perturbaban era que entre ellos hablaban en su idioma, en el idioma gitano, Romaní supongo, porque hay varias lenguas dentro de una. –Lachisser mua fotosgraficer, Cibó , garapatis Adebel y cosas por el estilo que yo trataba de traducir ferozmente mirando la gestualidad de cada rostro que las pronunciaba. No había caso, sus caras eran tan poca expresivas, tan insípidas, que no llegué a interpretar nada. No sabía a ciencia cierta si hablaban de mi, pero tampoco me dio la sensación de que estuvieran hablando del clima o del partido de Gaudio, o de la nueva Coca Light.


Notaba que me atendían demasiado bien y eso también me generaba desconfianza. Cuando uno está asustado, todo parece tremendo y hasta los gestos más nobles nos harían tiritar de terror. No es que sea un tipo miedoso ni nada parecido, sentía que se iba la luz del día; no veía un solo farol en ese campito; estaba a varios kilómetros de casa; esperando a unos invitados que nunca llegaban; con frío, con gente que vestía raro, olía raro, hablaba en otro idioma, con hambre… ¿con hambre? ¡Para que habré pensado con la voz de mi estómago! Ellos, que lo saben todo, que leen nuestras manos y nuestro destino, sin duda escucharon mi pensamiento gastronómico. Porque ahí nomás, para que todo empeorara, me ofrecieron un mejunje, un brebaje, una pócima del mas allá, un líquido, un néctar que seguramente habría preparado el mismo Satán. Entonces recordé –otra característica del miedo es que la mente juega malas pasadas, recuerda cuando no debe hacerlo, desentierra lo que debería quedar tapado en esos momentos de pavor- las mil y una historias de gitanos y sus maldiciones. Como cuando era chico y me decían “mirá que va a venir a echarte una maldición el gitano que le sacó los ojos a Don Eusebio, el ciego del frente”. Historias de brujerías, magia negra y tantas otras que hablaban de la peligrosidad de estos sujetos.
“Doña Jefa” levitó hacia mi y extendiendo su brazo con la taza en la mano como si ofrendara un puñal para que me haga un hara-kiri, me dice: “Bebe, hombre blanco”. Solo atiné a levantar mi mano derecha en un gesto como quien dice, “no hace falta, no te molestes, soy lo bastante tímido como para compartir una bebida con gente que nunca vi en mi vida y que nunca quisiera volver a ver”. Al notar mi negación “Bruja Jefa” y algunos gitanos que estaban cerca me miraron con ojos de fuego, y ella dijo: “te gustará hombre blanco”. Miré al fondo de la taza resignado y noté que era una especie de infusión, un té pero con diversas frutas adentro. Bebí. Estaba delicioso, pero aún así no lo disfruté como debía porque no podía ocultar de mis pensamientos las consecuencias que ese líquido podría traerme. ¿Y si me dormían para robarme la cámara? ¿Y si me extraían los órganos? ¿Y si me dejaban despierto pero hipnótico para casarme con una gitana? ¿Y si huían todos en mi moto? Esto último era lo más improbable, pero si dormían ocho en una cama ¿porque no podían salir disparando todos en mi Zanella? El té me dio unas ganas locas de orinar. Iba a preguntar donde estaba la letrina cuando noté que una de las mujeres hacía sus necesidades sin pudor al lado de la carpa. Pasaron más de dos horas y los invitados no llegaron. Lo que tampoco llegó es el sueño que preveía con el té, al contrario, me encontré muy activo y en comunión con ellos. Un tipo no gitano que quería comprar uno de los vehículos apareció y estaban realizando los papeles de compra venta cuando solicitaron mi ayuda porque los gitanos no sabían leer ni escribir. A esa altura ya estábamos alumbrados con un sol de noche. Les leí los papeles, les llené los formularios, cerraron la transacción y ya con los invitados en el campamento nos dispusimos a comer la torta.

Ya no importaban demasiado las fotos, yo era uno más de ellos, me convidaron comida, brindamos juntos e incluso yo salí en la foto general de la familia abrazando al cumpleañero. No había más miedo, me pagaron en tiempo y forma y me atendieron como un familiar más.
Una experiencia distinta, inolvidable, y que me acercó a una cultura muy distinta a la nuestra.